Saltar al contenido

Una escalera de oferta ordena lo que vendes en niveles y explica, para cada salto, qué hace que un cliente suba. Si no sabes decir qué le hace subir, no tienes niveles: tienes una lista de precios.

Fase
1. Diagnóstico y Estrategia
Qué entrega
Estructura de niveles, empaquetado y política de descuentos.
Se apoya en
El principio de good-better-best y el anclaje de precio.

Qué es y qué problema resuelve

La mayoría de empresas B2B no tienen un problema de precio. Tienen un problema de empaquetado. La misma oferta se vende a clientes muy distintos, y la única palanca que le queda al comercial es el descuento. El margen se negocia en cada operación y, al cabo de un año, nadie sabe cuál es el precio real.

La escalera corta ese ciclo. Define entre dos y cuatro niveles, qué incluye cada uno, qué deja fuera a propósito y qué condición hace que un cliente pase al siguiente. De ahí sale también la política de descuentos: quién puede darlos, hasta dónde y a cambio de qué.

Nuestra posición es clara: un nivel se define por el trabajo que resuelve al cliente, no por lo que cuesta producirlo. Por eso esta herramienta llega después de la matriz de capturabilidad y de promesa y prueba. Sin segmentos priorizados y sin promesa por segmento, los niveles se inventan.

Cuándo se usa y cuándo no

Tiene sentido cuando se da al menos una de estas situaciones:

  • El descuento lo decide cada comercial y dirección solo lo ve en el cierre de mes.
  • Clientes pequeños reciben el mismo servicio que los grandes al mismo precio.
  • Vas a lanzar una línea nueva y no sabes si venderla sola o dentro de un paquete.
  • Una agencia quiere dejar de cobrar por horas y pasar a vender resultados de trabajo definidos.

No la uses si todavía no sabes a qué segmento vas primero. Tampoco si vendes un producto de commodity cuyo precio fija el canal: ahí el trabajo está en el margen del distribuidor, no en los niveles. Y no sirve para rescatar un producto que no se vende. Una escalera ordena demanda que ya existe; no la crea.

Cómo se construye

  1. Inventario de lo que ya se entrega. Todo lo que recibe hoy un cliente, incluido lo que se regala sin decirlo. Entregable: lista de componentes con su coste y quién los pide.
  2. Valor por segmento. Qué componentes valora cada segmento priorizado y cuáles le son indiferentes. Entregable: matriz de componentes por segmento.
  3. Diseño de niveles. Entrada, objetivo y alto. El nivel objetivo es el que quieres vender más; el alto existe, en parte, para que el objetivo parezca razonable. Entregable: borrador de niveles con precio de lista.
  4. Disparadores de subida. Para cada salto, la condición observable que lo justifica: volumen, número de sedes, un decisor nuevo en la compra, una exigencia de servicio. Entregable: regla de subida por nivel.
  5. Vallas. Lo que impide que un cliente del nivel alto compre el de entrada y pida el resto como favor. Entregable: lista de exclusiones explícitas.
  6. Política de descuentos. Máximo por nivel, quién lo autoriza y qué contrapartida exige: plazo, volumen, pago anticipado o permiso para usar el caso como referencia. Entregable: tabla de autorizaciones firmada por dirección.
  7. Prueba contra la cartera. Se recoloca una muestra de clientes actuales en la escalera para ver quién sube, quién baja y quién queda fuera. Entregable: simulación de impacto sobre ingresos y margen.

Anatomía del entregable

La escalera se entrega como una tabla de una página que dirección firma y el equipo comercial usa en cada oferta. Esta es la plantilla:

CampoNivel de entradaNivel objetivoNivel alto
Para quiénSegmento o tamaño de clienteSegmento prioritarioCliente con más complejidad o riesgo
Trabajo que resuelveEl problema mínimo que justifica comprarEl problema completo del segmento prioritarioEl problema completo más la tranquilidad de dirección
IncluyeComponentesComponentesComponentes
No incluye (valla)Lo que se excluye y por quéLo que se excluye y por quéLo que queda fuera de la oferta
Precio de listaCifraCifraCifra
Disparador para subirCondición observableCondición observableNo aplica
Descuento sin autorizaciónMáximoMáximoMáximo
Contrapartida exigidaPlazo, volumen o pagoPlazo, volumen o pagoPlazo, volumen o pago
Autoriza por encimaCargoCargoCargo

La fila que más se olvida es la de las vallas. Sin ella, el nivel alto no se vende: se regala por partes. La segunda que más se olvida es la de la contrapartida. Un descuento sin contrapartida no es una política, es una costumbre.

El marco clásico: good-better-best y anclaje de precio

Good-better-best propone tres versiones de la misma oferta, de menos a más. Se apoya en dos efectos bien documentados. El anclaje, descrito por Amos Tversky y Daniel Kahneman: la primera cifra que ve el comprador condiciona cómo juzga las siguientes. Y el efecto compromiso, que estudió Itamar Simonson: ante tres opciones ordenadas, muchos compradores evitan los extremos y eligen la del medio.

Lo usamos, con tres correcciones.

En B2B el ancla no aguanta sola

Si el comercial abre con el nivel alto y cierra con el objetivo más un descuento, el ancla ha servido para negociar a la baja. Por eso la escalera va siempre acompañada de política de descuentos. Sin ella, el precio de lista es decorativo.

Tres no es un número mágico

Hay ofertas que piden dos niveles y otras que piden cuatro. El número lo fijan los segmentos y sus trabajos distintos, no la estética de la tabla.

Falta la subida

Good-better-best explica cómo se elige el día de la compra. No dice por qué un cliente sube después, y en B2B buena parte del valor de una cuenta está en esa subida. Por eso cada peldaño lleva su disparador. Cómo fijar la cifra de cada nivel lo desarrollamos en la guía de estrategia de precios B2B.

Errores frecuentes

  • Niveles construidos desde el coste. Los diseña quien produce el servicio, que piensa en horas y materiales. El cliente no reconoce la diferencia entre niveles y compra el más barato.
  • Nivel de entrada demasiado completo. Nace del miedo a perder la venta. Si la entrada resuelve casi todo, nadie tiene motivo para subir.
  • Descuentos sin contrapartida. Suele venir de la compensación: si el comercial cobra por factura y no por margen, la escalera se desmonta en el primer periodo. La escalera y el plan comercial se diseñan juntos, dentro de arquitectura comercial.
  • Nombres en lugar de diferencias. Básico, Pro y Premium no explican nada. El nombre de cada nivel debería decir para quién es o qué resuelve.

Un escenario ilustrativo

Pongamos, como hipótesis, una empresa de mantenimiento industrial en Santo Domingo que atiende hoteles, naves en zonas francas y comercios. Hoy vende un único contrato y lo ajusta con descuentos según quién negocie.

La escalera separa tres trabajos. Entrada: mantenimiento preventivo por calendario. Objetivo: preventivo más respuesta en un plazo pactado para equipos críticos. Alto: todo lo anterior, gestión de repuestos e informe periódico para la dirección del cliente, pensado para quien pasa auditorías de sus propios clientes. El disparador de subida es observable: el número de equipos críticos o la llegada de una auditoría. El descuento solo se abre a cambio de contrato plurianual.

La escalera no dice cuánto se venderá. Eso se mide contra la baseline firmada y se revisa en el comité de periodo.

Escalera de oferta

EntradaResuelve lo esencial
NúcleoEl nivel que más se vende
CompletoAncla el valor del resto
Tres niveles, un motivo claro para subir de uno a otro. Ilustrativo.

Preguntas frecuentes

Tantos como trabajos distintos resuelve tu oferta para segmentos que te interesan. En la práctica, entre dos y cuatro. Si dos niveles no se distinguen por el trabajo que resuelven, sobra uno.

Es uno de los usos más útiles. La agencia define niveles por resultado de trabajo, no por horas, y protege el margen con vallas claras. Lo vemos a menudo como parte del trabajo con agencias.

Se decide caso a caso con la simulación sobre cartera. Lo habitual es respetar sus condiciones hasta la renovación y presentar entonces el nivel que les corresponde, con lo que ganan al subir.

Dirección general. Nosotros proponemos la estructura y los criterios; el cliente decide. Si en tu caso aplica el mercado español, mira también pricing y packaging.

Si el descuento lo decide cada comercial, empieza por aquí.

Revisamos tu oferta actual y te decimos si el problema es de niveles, de precio o de canal.

Agendar diagnóstico