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El método tiene nombre. Diez herramientas propias, cada una con un entregable concreto, una fase del método y un marco clásico detrás.

Las herramientas no son plantillas para rellenar. Son la forma en que ordenamos las decisiones de un proyecto: qué se decide primero, con qué información y qué documento queda al final.

Cada una se apoya en un marco que funciona desde hace décadas, como el núcleo de la estrategia de Rumelt, la matriz GE-McKinsey o el centro de compra de Webster y Wind, y lo baja a la realidad de una empresa o una agencia en República Dominicana o en España. Aquí explicamos qué es cada herramienta, cuándo se usa y qué entrega. Cómo se combinan en un proyecto está en el método.

Las herramientas funcionan mejor juntas.

En la primera conversación vemos qué decisiones tienes pendientes y qué herramientas las resuelven.

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