01Qué es un go-to-market y qué no es
Un go-to-market es el conjunto de decisiones que fija a quién vas a vender primero, qué le prometes, cómo le cobras, por qué camino llegas y cómo sabrás que funciona, tomadas en ese orden y firmadas por dirección antes de gastar en ejecución. Es una decisión de asignación de recursos escasos.
Casi todo lo que se presenta como go-to-market en una empresa mediana es otra cosa: un plan de marketing con calendario o una campaña con fecha. Son piezas de ejecución que dependen de decisiones que nadie ha tomado.
| Documento | Responde a | Horizonte | Qué pasa si falta el GTM |
|---|---|---|---|
| Go-to-market | A quién, con qué promesa, a qué precio, por qué canal y cómo se mide | La entrada y sus primeras olas | Nada: es la pieza de arriba |
| Plan de marketing | Qué acciones de demanda y de marca se hacen en el año | Anual | Genera actividad sin segmento ni criterio de parada |
| Campaña | Qué se comunica, dónde y cuándo | Semanas | Genera contactos que ventas no sabe calificar |
| Plan comercial | Cuotas, territorios y cartera por vendedor | Anual o trimestral | Reparte objetivos sobre un mercado que nadie ha priorizado |
La prueba es sencilla. Si tu documento no contiene ninguna frase del tipo «este segmento no», «este canal todavía no» o «si en tal fecha no vemos X, paramos», no es un go-to-market. Es una lista de deseos con presupuesto.
Un go-to-market se reconoce por lo que descarta, no por lo que incluye.
Esta guía piensa en una empresa B2B mediana en España: con dirección comercial, quizá con delegaciones, con distribuidores o agentes que ya venden otra cosa y con un producto o mercado nuevo que no encaja del todo en esa maquinaria.
02Por qué el orden de las decisiones importa
Las decisiones de un go-to-market no son una lista de comprobación que se rellena en cualquier orden. Son una cadena: cada una restringe a la siguiente. El segmento condiciona quién compra; quién compra condiciona qué hay que prometer y demostrar; la promesa condiciona cuánto se puede cobrar; el precio condiciona qué canal puede pagarse; y el canal condiciona qué equipo, qué playbook y qué métricas hacen falta.
Cuando se altera el orden aparece el fallo más caro del B2B mediano: empezar por el canal. La empresa ya tiene distribuidores y delegaciones, así que el producto nuevo sale por ahí. Nadie ha comprobado si el distribuidor sabe vender una solución que exige tres reuniones con cuatro cargos distintos, ni si el margen que pide cabe en el precio que el segmento acepta.
El orden que defendemos va del mercado al cliente: segmento, ICP y centro de compra, promesa y prueba, precio, canal, olas, equipo, medición y gobernanza. Cada nivel tiene una herramienta y un entregable.
El orden no impide volver atrás: a menudo el precio obliga a revisar el segmento. Eso es el método funcionando. Lo que no se admite es saltar hacia delante con una decisión anterior abierta.
El escenario que usaremos
Para bajarlo a tierra, un caso hipotético que recorre toda la guía. Pongamos un fabricante español mediano de equipos de filtración de aire para naves industriales. Vende desde hace años equipos a través de distribuidores de suministro industrial y de instaladores, con una dirección comercial y varias delegaciones. Ahora quiere lanzar un servicio nuevo: monitorización del estado de los filtros con sensores y mantenimiento planificado, cobrado por cuota anual. El producto está listo. El go-to-market, no.
Del mercado al cliente
- Mercado
01 Market assessment
- Segmentos
02 Matriz de capturabilidad
- ICP
03 Perfil de cliente ideal
- Decisores
04 Mapa de decisores
- Oportunidades
05 Secuencia de activación
- Clientes
06 Ficha de acción y comité
03Decisión 1: mercado y segmento de entrada
La primera decisión no es «a qué mercado vamos», sino a qué segmento vamos primero y a cuáles no vamos todavía. Un market assessment serio para una empresa mediana no necesita meses de estudio. Necesita cuatro cosas por segmento candidato: cuántas cuentas hay y dónde están, qué problema tienen hoy y cómo lo resuelven, cuánto les cuesta ese problema en su propio lenguaje, y qué acceso real tiene la empresa a ellas.
Ese último punto falta en casi todos los análisis. La matriz GE-McKinsey cruza atractivo del mercado y posición competitiva, y sirve para una cartera de negocios. Para decidir una entrada se queda corta: un segmento puede ser atractivo y aun así inalcanzable este año, porque no hay relación, no hay referencia y el ciclo de compra es muy largo. Por eso nuestra matriz de capturabilidad puntúa volumen, valor y capturabilidad: lo alcanzable que es el segmento con los recursos y relaciones que la empresa tiene hoy.
Criterios concretos para puntuar la capturabilidad:
- ¿Hay clientes actuales de la línea tradicional dentro del segmento? Es la vía más barata de entrada.
- ¿El problema tiene un dueño identificable en la cuenta, con presupuesto propio?
- ¿Hay un disparador de compra reconocible: una auditoría, una norma, una parada de planta, una renovación de contrato?
- ¿El segmento compra con referencias de otros como él, y tenemos alguna?
En el escenario hay cuatro candidatos: alimentación y bebidas, farmacéutico, automoción y logística. Farmacéutico puntúa alto en valor y muy bajo en capturabilidad: validaciones largas y ninguna referencia. En logística el problema no tiene dueño claro. Alimentación combina clientes actuales, auditorías de higiene como disparador y un jefe de mantenimiento que sufre el problema cada semana. Alimentación va primero. Farmacéutico queda como «construir acceso», con una acción de relación y ninguna de venta.
El entregable es una página con los segmentos priorizados, el porqué de cada posición y lo que no se hace. Si cabe en la tesis en una página, mejor.
04Decisión 2: ICP y centro de compra
Un segmento no es un cliente. Dentro de «alimentación y bebidas» caben una multinacional con compras centralizadas fuera y una conservera familiar de dos plantas. El ICP (perfil de cliente ideal) acota el segmento a las cuentas donde la promesa se cumple mejor y el ciclo es más corto: tamaño de planta, mantenimiento propio o externalizado, quién firma inversiones y si ya han sufrido la incidencia que el servicio evita.
Un ICP útil se escribe con criterios observables antes de la primera llamada. «Empresas preocupadas por la eficiencia» no es un ICP. «Plantas de procesado con mantenimiento propio, auditoría anual de higiene y más de una línea parada por incidencias de ventilación en los últimos años, según nos cuente el propio jefe de mantenimiento» sí lo es, porque un comercial puede comprobarlo en una conversación.
Después viene el centro de compra. El concepto es de Webster y Wind: en B2B no compra una persona, compra un grupo con roles distintos. El marco es correcto, pero en su forma académica se queda en categorías (usuario, influenciador, decisor, comprador, guardián). En campo hay que bajarlo a cargos, motivaciones y objeciones. Lo desarrollamos en la guía de centro de compra B2B.
En el escenario, el mapa de decisores de una planta del ICP queda así:
| Rol | Cargo | Qué le importa | Objeción probable |
|---|---|---|---|
| Usuario y promotor | Jefe de mantenimiento | Menos urgencias y menos paradas | Otro sistema más que vigilar |
| Decisor | Director de planta | Continuidad de producción y auditorías limpias | No es prioridad este año |
| Influenciador | Responsable de calidad | Evidencias para la auditoría | ¿Sirve como registro válido? |
| Comprador | Compras | Coste total y comparables | Cuota recurrente frente a compra puntual |
| Bloqueador posible | Sistemas o IT | Seguridad de los sensores conectados | Nada entra en nuestra red sin validar |
Fíjate en la última fila. Quien vendía equipos nunca habló con IT; con un servicio conectado, IT puede parar la venta en la última semana. Descubrirlo en el mapa cuesta una tarde; en el primer cierre perdido, un trimestre.
05Decisión 3: propuesta, promesa y prueba
Con el comprador identificado, toca decidir qué se le promete. La mayoría de empresas industriales escribe aquí una lista de características. Es un error de enfoque: el cliente no compra sensores ni cuotas, compra un trabajo resuelto. Jobs to Be Done lo formula bien: la pregunta no es qué hace el producto, sino qué intenta conseguir el cliente cuando lo contrata.
Separamos tres niveles:
- Propuesta: lo que ofreces, descrito para el segmento. «Monitorización continua del estado de filtración con mantenimiento planificado.»
- Promesa: el resultado que el comprador puede esperar, en su lenguaje. «Tu jefe de mantenimiento deja de enterarse de los problemas de filtración cuando ya ha parado la línea, y tu responsable de calidad llega a la auditoría con el registro hecho.»
- Prueba: lo que hace creíble la promesa. Una demostración en planta propia, un piloto acotado con criterios de éxito pactados, una ficha técnica validada, una referencia de un cliente del mismo segmento.
Sin prueba, la promesa es un eslogan, y la prueba es lo que más cuesta construir. Si el segmento exige referencias de pares y no tienes ninguna, la primera ola no es de venta: es de fabricar pruebas, con pilotos en cuentas que ya son clientes.
La herramienta promesa y prueba organiza esto como una arquitectura de mensajes: una promesa por segmento, una variante por rol del centro de compra y una prueba asignada a cada una. Si cada comercial improvisa la suya, el mercado recibe cinco productos distintos.
06Decisión 4: modelo de ingresos y precio
El precio es la decisión que más se retrasa y la que más condiciona el resto. Se retrasa porque incomoda y acaba fijándose por costes más margen la semana del lanzamiento. Condiciona porque de él dependen el canal que puedes pagar y el esfuerzo comercial que cabe por venta.
En el escenario, el cambio es de modelo de ingresos: de una factura puntual por equipo a una cuota anual. Eso cambia quién aprueba el gasto, en qué partida entra y cómo se remunera al que vende. Un distribuidor que gana margen en el equipo no tiene incentivo para vender una cuota plurianual si su comisión solo existe el primer mes.
Las preguntas que hay que cerrar en esta decisión:
- Unidad de cobro: por planta, por punto monitorizado, por línea. Tiene que ser algo que el comprador entienda y pueda prever.
- Estructura de niveles: qué incluye la entrada, qué incluye el nivel que más se va a vender y qué nivel ancla el valor. Es la lógica de good-better-best que trabaja la escalera de oferta.
- Política de descuentos: quién puede descontar, cuánto y a cambio de qué.
- Margen de canal: qué parte de la cuota recibe un distribuidor o instalador, durante cuánto tiempo y por qué servicio.
- Condiciones de pago y compromiso: anual, plurianual, con piloto previo o sin él.
Si el precio que acepta el segmento de entrada no deja margen para el canal que la empresa quería usar, se cambia el canal o se cambia el segmento, pero no se lanza igual esperando que el volumen lo arregle. Lo desarrollamos en la guía de estrategia de precios B2B.
07Decisión 5: canal y motion
Por fin, el canal. Distinguimos canal (por dónde llega la oferta: equipo propio, distribuidor, partner, plataforma) y motion (quién genera la oportunidad, quién la trabaja y quién cierra). Un distribuidor que solo toma pedidos no es lo mismo que uno con técnicos que prescriben.
Se decide con lo que dejaron las cuatro decisiones anteriores: centro de compra, prueba, precio por cuenta y ciclo.
| Motion | Encaja cuando | No encaja cuando | Qué exige | Riesgo típico |
|---|---|---|---|---|
| Venta directa de campo | Centro de compra con varios cargos, prueba en planta, valor por cuenta alto | Precio por cuenta bajo o cuentas muy dispersas | Comerciales técnicos, preventa y ciclo largo financiado | Coste por cliente que el precio no cubre |
| Venta interna (inside sales) | Decisión con uno o dos cargos y prueba demostrable en remoto | La prueba exige ver la planta o el equipo | Proceso de cualificación, CRM disciplinado, guiones por rol | Ciclos que se alargan porque falta la visita técnica |
| Partners e integradores | El cliente ya confía en un tercero que le instala o mantiene | El partner no gana nada relevante con tu oferta | Programa de partner, formación, margen y registro de oportunidades | El partner lo tiene en catálogo y no lo mueve |
| Distribuidores | Producto estandarizado, compra repetitiva, cobertura geográfica | Venta consultiva o modelo recurrente sin incentivo recurrente | Condiciones, material de venta, rotación y seguimiento del sell-out | Cobertura aparente sin ventas reales |
| Cuentas clave (ABM) | Pocas cuentas grandes con compra centralizada | Mercado atomizado de cuentas medianas | Plan por cuenta, equipo multidisciplinar, paciencia | Meses de trabajo concentrados en tres nombres |
| Product-led en B2B | El usuario puede probar y obtener valor sin instalación ni aprobación previa | Hay hardware, integración o compra por comité | Producto autoservicio, activación medida, equipo que convierta uso en contrato | Mucho registro gratuito y ninguna cuenta que pague |
El product-led funciona en software con adopción individual. En la mayor parte del B2B industrial y de servicios, la compra pasa por comité y el usuario no puede contratar solo.
En el escenario, la decisión es mixta y secuenciada: venta directa con preventa técnica en la primera ola, porque hay que fabricar pruebas y aprender el ciclo, y partners instaladores seleccionados después, con comisión mientras la cuota se renueve. Los distribuidores siguen vendiendo equipos y cobran por oportunidad registrada. Nadie vende lo que no sabe vender.
08Decisión 6: secuencia de activación por olas
Un lanzamiento B2B se enciende por olas. Cada ola tiene objetivo de aprendizaje, segmento, canal, mensaje, fecha y una condición para pasar a la siguiente. Esa condición distingue una secuencia de un calendario.
La secuencia de activación se apoya en dos marcos. Ansoff sirve para elegir el tipo de movimiento: en el escenario es desarrollo de producto sobre clientes existentes en la primera ola y penetración en cuentas nuevas del mismo segmento después. El embudo AARRR (adquisición, activación, retención, ingresos, recomendación) sirve para ordenar qué se mide en cada ola, con un matiz: nació para productos digitales de consumo, y en B2B hay que traducir cada etapa a hitos de cuenta, no de usuario.
Así queda la secuencia del escenario:
| Ola | Segmento y canal | Objetivo | Condición para pasar |
|---|---|---|---|
| 0. Preparación | Interno | Baseline, playbook, formación, CRM | Baseline firmada y playbook aprobado |
| 1. Pruebas | Clientes actuales de alimentación, venta directa | Pilotos con criterios de éxito pactados | Pilotos cerrados con criterio cumplido y al menos una referencia utilizable |
| 2. Repetición | Cuentas nuevas del ICP, venta directa | Demostrar que el proceso se repite sin el director comercial en cada reunión | Oportunidades cualificadas con el mismo mensaje en más de una delegación |
| 3. Escala | Mismo ICP, partners instaladores | Cobertura con margen sostenible | Partners activos que generan oportunidades propias |
| 4. Extensión | Segundo segmento de la matriz | Abrir el siguiente segmento con la prueba acumulada | Decisión del comité con datos de las olas anteriores |
Las condiciones no son cifras de ventas: son hechos verificables de que la hipótesis de la ola se cumplió. Las cifras concretas se fijan contra la baseline de cada empresa. Copiarlas de otra no sirve.
09Decisión 7: equipo y playbook
Con segmento, promesa, precio, canal y olas decididos, se puede diseñar el equipo. Antes no, porque no se sabe qué perfil hace falta. Poner a vender la cuota al mismo equipo que vende equipos por catálogo, con la misma comisión, es la manera más segura de que el servicio no se venda.
Tres decisiones de equipo que conviene tomar por escrito:
- Quién vende la primera ola. Un grupo reducido y elegido, no toda la red. Con delegaciones, una o dos piloto con un director que crea en el proyecto.
- Cómo se remunera. Si la comisión premia el equipo y no la cuota, el comercial venderá el equipo. El plan de incentivos es parte del go-to-market, no un anexo de recursos humanos.
- Quién es el dueño del lanzamiento. Una persona con nombre, con autoridad sobre marketing y ventas para este proyecto, y con tiempo asignado.
El playbook traduce todo lo anterior a la semana del equipo: guion de primera llamada por rol, preguntas de cualificación, objeción de IT, cuándo se ofrece un piloto, qué se registra en el CRM. Lo trabajamos en fichas: cada acción con responsable, coste, KPI y fecha, en el formato de la ficha de acción. Si a una acción le falta uno de esos campos, no es una acción.
La lógica de responsables viene de RACI, que tiene un límite: repartir responsables no dice qué resultado se espera. Por eso la ficha une RACI a los OKR. Si la empresa exporta, el playbook se adapta por mercado con la capa local.
10Decisión 8: medición, baseline y señales de tracción
La medición se diseña antes de lanzar y empieza por la foto del punto de partida: la baseline firmada. Parece que un producto nuevo no tiene nada que medir. Es falso: hay ciclo medio de la línea tradicional, coste comercial por cuenta y conversión en productos comparables. Se firma por dirección para que el primer comité discuta resultado contra baseline y no el punto de partida.
Después, KPI por ola. Cada ola tiene su pregunta y sus indicadores:
| Ola | Pregunta | Indicadores adelantados | Indicadores de resultado |
|---|---|---|---|
| 1. Pruebas | ¿La promesa se cumple en planta? | Pilotos arrancados en plazo, uso real del sistema | Pilotos con criterio cumplido, referencias conseguidas |
| 2. Repetición | ¿El proceso se repite sin intervención de dirección? | Reuniones con el centro de compra completo, oportunidades cualificadas por comercial | Tasa de cierre y duración del ciclo frente a baseline |
| 3. Escala | ¿El canal indirecto genera negocio propio? | Partners formados y oportunidades registradas por partner | Cuotas vendidas por partner y renovaciones |
| 4. Extensión | ¿La prueba acumulada abre otro segmento? | Respuesta del segundo segmento al mismo mensaje adaptado | Oportunidades cualificadas en el segundo segmento |
Qué es una señal de tracción
Tracción no es «hay interés». El interés sobra en cualquier feria. Para nosotros hay tracción cuando se cumplen a la vez cuatro condiciones: el mismo segmento, con el mismo mensaje y por el mismo canal, genera oportunidades cualificadas con más de un comercial, a un coste y en un ciclo que el modelo de precios soporta. Si solo cierra el director comercial, no es tracción: es su agenda. Si cierra con un descuento que nadie aprobó, tampoco.
Una métrica norte (North Star) ayuda a que todos miren lo mismo; en el escenario, puntos monitorizados activos con cuota al día. Pero una sola métrica esconde el porqué, así que la acompañamos de los indicadores adelantados de la ola.
11Decisión 9: gobernanza por periodo
La última decisión es cómo se decide a partir de ahora. Sin gobernanza, un go-to-market se degrada siempre igual: pasan tres meses, nadie sabe si va bien y la conversación se llena de opiniones. Uno propone cambiar el mensaje, otro pide más campaña y se decide por intuición.
El comité de periodo es la reunión que lo evita. Se celebra con una cadencia fija, mensual en las primeras olas y trimestral después; la toma de la tradición de las revisiones trimestrales de negocio (QBR), adaptada a empresas que no tienen función de estrategia. Tiene un orden del día que no cambia:
- Resultado del periodo contra baseline, por ola.
- Señales adelantadas: qué se está moviendo y qué no.
- Estado de la condición de paso de la ola en curso.
- Decisiones: qué sigue, qué cambia y qué se para.
- Responsables y fecha de cada decisión.
Lo importante es el punto 4. Un comité que no para nada no gobierna: acompaña. La pregunta más útil es «si empezáramos hoy, ¿haríamos esto?». Si la respuesta es no, se para.
12Plantilla: las nueve decisiones de un go-to-market
Puedes copiarla tal cual. La última columna es la que más se salta y la que más importa: sin criterio de «listo», una decisión queda abierta y contamina a las siguientes.
| Decisión | Pregunta que responde | Entregable | Quién decide | Criterio de «listo» |
|---|---|---|---|---|
| 1. Segmento de entrada | ¿A quién vamos primero y a quién no? | Matriz de capturabilidad con segmentos priorizados y descartados | Dirección general | Un segmento de entrada elegido, con los descartes escritos |
| 2. ICP y centro de compra | ¿Qué cuentas y qué personas compran? | ICP con criterios observables y mapa de decisores | Dirección comercial | Un comercial puede calificar una cuenta en una llamada con esos criterios |
| 3. Promesa y prueba | ¿Qué prometemos y cómo lo demostramos? | Arquitectura de mensajes por rol con prueba asignada | Dirección comercial y marketing | Cada promesa tiene una prueba disponible o una acción fechada para conseguirla |
| 4. Modelo de ingresos y precio | ¿Cómo y cuánto cobramos? | Niveles, unidad de cobro, política de descuentos y margen de canal | Dirección general y financiera | El precio cubre el coste de venta del canal elegido |
| 5. Canal y motion | ¿Por dónde llega la oferta y quién vende? | Mapa de canales con motion, incentivo y papel de cada uno | Dirección comercial | Cada canal tiene un incentivo coherente con el modelo de ingresos |
| 6. Secuencia por olas | ¿En qué orden se enciende todo? | Roadmap por olas con condición de paso | Dirección general | Cada ola tiene condición de paso verificable y fecha de revisión |
| 7. Equipo y playbook | ¿Quién hace qué cada semana? | Playbook en fichas de acción y plan de incentivos | Dirección comercial | Cada acción tiene responsable, coste, KPI y fecha |
| 8. Medición | ¿Cómo sabremos que funciona? | Baseline firmada y KPI por ola | Dirección general | Baseline firmada y fuente de cada dato identificada |
| 9. Gobernanza | ¿Quién decide qué y cuándo? | Calendario de comités y formato de informe | Dirección general | Primer comité convocado con fecha antes del lanzamiento |
Cuando la última columna esté cumplida en las nueve filas, puedes lanzar. Si falla alguna, ya sabes cuál es el siguiente trabajo.
13Cuándo no lanzar todavía
Parte del trabajo es decir que no es el momento. Lanzar sin condiciones gasta la primera impresión en el segmento prioritario, y en B2B no se recupera con otra campaña: el director de planta que dijo que no hace seis meses no vuelve a coger el teléfono.
Recomendamos no lanzar, o lanzar solo la ola de pruebas, cuando se da alguna de estas situaciones:
- No hay prueba para el segmento de entrada y el segmento compra con referencias. Primero pilotos, después venta.
- El precio no cubre el coste del canal elegido. Se revisa el canal, el precio o el segmento antes de encender nada.
- No hay dueño del lanzamiento con tiempo asignado. Un proyecto que es la tercera prioridad de tres personas no avanza.
- El plan de incentivos premia vender lo de siempre. El equipo hará lo que se le paga por hacer, no lo que dice la presentación.
- No hay baseline. Sin punto de partida, el primer comité discutirá sensaciones.
- La operación no puede entregar lo prometido. En el escenario: si el servicio técnico no tiene capacidad para el mantenimiento planificado, cada venta es una futura reclamación.
Ninguna es motivo para abandonar; son motivos para ordenar. Casi todas se resuelven en semanas, y cuesta menos hacerlo antes que con clientes esperando.
14Errores frecuentes y por qué ocurren
Los errores de go-to-market se repiten con causas reconocibles. Sin entender la causa, reaparecen en el siguiente lanzamiento.
Empezar por el canal
Qué pasa: el producto nuevo sale por la red que ya existe. Por qué: la red es un activo visible y usarla parece prudente. Nadie compara lo que exige la venta nueva con lo que esa red sabe hacer.
Un segmento que es todo el mercado
Qué pasa: el público objetivo es «industria» o «pymes». Por qué: en el comité nadie quiere ser quien dijo que no a un sector. El resultado es un mensaje que no le habla a nadie.
La promesa escrita desde el producto
Qué pasa: la presentación comercial enumera funciones. Por qué: lanza el equipo que construyó el producto, y describe lo que conoce.
Precio fijado al final
Qué pasa: el precio sale de costes más margen la semana del lanzamiento. Por qué: es la decisión más incómoda y se aplaza hasta que no queda tiempo para probarla ni para ajustar el canal.
Confundir actividad con tracción
Qué pasa: el primer informe habla de contactos, asistentes a un evento y descargas. Por qué: son los datos que llegan primero. Sin KPI por ola ni baseline, se mide lo que es fácil de medir.
Todo el equipo a la vez
Qué pasa: el lanzamiento se reparte a toda la fuerza de ventas desde el primer día. Por qué: parece más justo y más rápido. El aprendizaje se diluye, nadie domina el nuevo ciclo y los primeros fracasos se atribuyen al producto.
Nadie para nada
Qué pasa: al cabo de un año siguen vivas todas las acciones del plan inicial. Por qué: no hay comité con autoridad para parar ni condición de paso que obligue a decidir, y parar se vive como admitir un error.
15Cómo encaja un apoyo externo
Muchas empresas medianas tienen dirección comercial, marketing y quizá una agencia, pero no tienen dentro la función de estrategia: quien ordena estas nueve decisiones, las lleva a firma y vigila que la ejecución no se desvíe.
Ahí trabajamos, en remoto y con cadencia pactada: un diagnóstico que cierra las decisiones 1 a 4 y fija la baseline, un playbook con olas y fichas y, si la empresa lo decide, la dirección de la ejecución con el comité de periodo. Tres fases, tres contratos. El cliente decide. Nosotros dirigimos. Terceros ejecutan. Lo explicamos con detalle en plan go-to-market para empresas en España y en el área de go-to-market y lanzamiento.
16Qué hacer esta semana
Cinco acciones para los próximos días, sin contratar a nadie:
- Escribe la lista de lo que no vas a hacer. Segmentos, canales y mercados que quedan fuera de la primera ola. Si no puedes escribir al menos tres líneas, todavía no has decidido el segmento de entrada.
- Puntúa tus segmentos candidatos por capturabilidad. Para cada uno: ¿tienes clientes actuales dentro?, ¿el problema tiene dueño?, ¿hay un disparador de compra?, ¿tienes una referencia? Usa la matriz de capturabilidad como guía.
- Dibuja el centro de compra de tres cuentas reales del segmento prioritario. Con cargos y nombres. Marca quién puede bloquear. Si hay un rol que nunca has visitado, ahí está tu primer riesgo.
- Comprueba que el precio cubre el canal. Pon en una hoja el precio previsto, el margen que pide el canal y el coste comercial estimado por venta. Si no cuadra, lo has descubierto antes de lanzar.
- Fija la fecha del primer comité y la baseline que se va a mirar en él. Aunque falten semanas para lanzar. Tener la fecha en la agenda obliga a tener el dato preparado.
Con eso hecho, la plantilla deja de ser teoría: ya tienes las primeras filas.